Fachada con la inscripción "Buterlandschule".

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Adiós

Gracias por estos 35 años

La señora Albers-Schreurs en sus primeros años en la escuela Buterland.

Al finalizar este curso escolar, la señora Albers-Schreurs se jubila, tras 35 años en la escuela Buterland, para disfrutar de una merecida jubilación. Su trayectoria en el centro comenzó ya en el curso escolar 1991/1992, una trayectoria que ha marcado a lo largo de más de tres décadas con gran compromiso, cordialidad y una dedicación incansable.

Quienes se cruzaban con la señora Albers-Schreurs siempre la veían con una sonrisa en los labios y un carisma positivo. Esta actitud optimista enriquecía el día a día del colegio y resultaba igual de contagiosa para los niños, los padres y los compañeros. Con su carácter cercano y su visión centrada en lo factible, aportó una y otra vez valiosas ideas a la vida escolar, ya fuera en la organización de jornadas deportivas, en el desarrollo de conceptos didácticos —como el trabajo con planes semanales— o en muchos otros proyectos.

En los últimos 35 años, la vida escolar ha cambiado en muchos aspectos. Los nuevos planes de estudios, los cambios en los conceptos pedagógicos, la digitalización, las numerosas semanas de proyectos y muchos otros avances han marcado su día a día en el centro educativo. La señora Albers-Schreurs ha afrontado todos estos cambios con apertura, experiencia y el deseo de participar activamente en la configuración del centro educativo.

Destacaba especialmente por su capacidad para detectar los puntos fuertes de cada niño y niña. A menudo reconocía sus habilidades y su potencial mucho antes de que los propios niños y niñas creyeran en ellos. Con paciencia, ánimo y mucha empatía, acompañó a generaciones de alumnos y alumnas en su trayectoria y dejó una huella imborrable.

El entusiasmo por su profesión sigue siendo palpable hasta el día de hoy. Incluso tras el cese oficial de su actividad docente, siguió vinculada a la escuela de Buterland durante algunos años más y continuó apoyando a la comunidad escolar, por ejemplo, con gran dedicación en las clases de natación. Esta disposición a implicarse más allá de lo habitual merece un reconocimiento especial.

Ya durante el pasado curso escolar se celebró su despedida junto con el profesorado de entonces y con muchos antiguos compañeros y compañeras. Esto puso de manifiesto de manera impresionante a cuántas personas ha acompañado e influido durante su larga trayectoria en la escuela Buterland.

Por el trabajo realizado, los innumerables momentos maravillosos y la extraordinaria dedicación, el personal de la escuela Buterland —al igual que muchos antiguos compañeros y compañeras— le expresa su más sincero agradecimiento. Le deseamos a la Sra. Albers-Schreurs, de todo corazón, salud, alegría, muchas experiencias enriquecedoras y tiempo para disfrutar de todo aquello que a menudo ha quedado relegado a un segundo plano en el día a día laboral.